Tren presidencial de trocha angosta
Por Alejandro D. Moscaro.
Se trata de un tren de singular belleza construido especialmente para uso exclusivo de la Presidencia de la Nación, y aunque no sea el “Expreso de Oriente”, el Rheingold Express, o el “Transiberiano”, es dueño de un valor histórico y material muy particular.
Antecedentes
Corría el año 1908 en que era presidente de la Nación el doctor José Figueroa Alcorta, encontrándose al frente de la cartera de Obras Públicas el ingeniero Manuel Tedín. Durante ese mismo año, se autorizó a los Ferrocarriles del Estado la construcción de un tren especial para ser usado exclusivamente por la Presidencia de la Nación. En ese entonces, era el administrador de los Ferrocarriles del Estado el ingeniero Luis Rapelli, a quien le cupo la tarea de disponer que la construcción de la citada formación, diese comienzo en los talleres que funcionaban en los terrenos adyacentes a la estación del ex Ferrocarril Central Córdoba, en la provincia de Tucumán.
Construcción del tren
El 12 de marzo de 1902 fueron inauguraros por la compañía alemana Streniz, los talleres ferroviarios ubicados en la ciudad de San Miguel de Tucumán. Dos años después, fue fundada la ciudad tucumana de Tafí Viejo, quedando tres años más tarde inaugurados los talleres homónimos, que fueron habilitados en 1910.
Sin embargo, la construcción de los coches se inició en los talleres ubicados en San Miguel de Tucumán, los que posteriormente fueron trasladados a su lugar definitivo en Tafí Viejo. Entre los elementos que figuraban en la mudanza, había dos bastidores de la futura formación presidencial, más algunas plantillas correspondientes a los bogies. Así, estos nuevos talleres, tuvieron que cumplir con la misión de proseguir con la construcción del tren, cupiéndoles el honor de haber preparado sus planos definitivos y completarlos en todos sus detalles, lo cual significó tropezar con varios inconvenientes propios de una obra de debía realizarse alcanzando el máximo de lujo y confort, dentro de un criterio concordante de imprimirle al tren las condiciones de ser el mejor estudiado y construido para la finalidad con la que estaba destinado. El proceso de construcción demandó un período de tiempo cercano a los tres años, quedando finalmente terminado en 1912.
Descripción general
Los materiales empleados en la construcción de estos tres coches, fueron el cedro, el roble, el peteribí, y el palo santo extraído del chaco salteño. El G 1 es un dormitorio con una pequeña sala de estar, el G 2 un comedor, y en el G 3 funciona la cocina. Como si se tratase de auténticos artistas, los pintores plasmaron en el interior de sus techos un trabajo tan excelente, que en esa época se pensó eran obras de arte del siglo XIX traídas desde Francia. Sus alfombras y cortinados, otras bellezas incomparables, fueron donados por la conocida casa “Los Gobelinos”. Sus vitraux, aplicados en los dinteles con forma de arco que coronan las ventanillas laterales, fueron traídos desde Gran Bretaña, pero previendo futuras roturas, fueron reproducidos por artesanos argentinos, mientras que las ventanillas poseen una talla del Escudo Nacional.
Por su parte, el coche G 1 está integrado por un salón de recepciones recubierto en madera de Palo Santo lustrada a muñeca. Su cielorraso es de madera de pino blanco tallada con estucado blanco, posee muebles de madera de palo santo, sillas y sillones tapizados con cuero Velcuté color habano, completando la suntuosa decoración, cortinados de seda en color verde, con flejes de oro y alfombra tipo Calchaquí. Esta unidad posee además un despacho presidencial con paredes adornadas con pinturas de artistas tucumanos anónimos, paneles superiores forrados con papel Tekko de origen japonés, techo decorado con cartón piedra con adornos metálicos dorados a fuego, un cortinado verde con flejes de oro y alfombra tipo Calchaquí. En su interior, se halla el escritorio presidencial construido en roble nacional labrado y lustrado a mano. El dormitorio presidencial está revestido en madera de maple claro de la región de Los Andes (Mendoza), tallada y lustrada manualmente. Posee una cama de bronce labrado y las sábanas son de hilo italiano, las fundas llevan el Escudo Nacional, en tanto que los cubrecamas fueron bordados por las carmelitas. En lo referente a los dos dormitorios de los acompañantes, están revestidos en madera tarco tucumana, tallada y lustrada a mano. Poseen también madera maple color rosa de Mendoza, tallada y lustrada a mano. El baño presidencial está equipado con todos los sanitarios incluyendo una bañadera, y al igual que los otros dos toilettes que posee el coche, están revestidos en chapa opaca de aluminio con piso forrado con una placa de goma. Para finalizar con la descripción de este vehículo, es importante mencionar que uno de sus extremos posee un amplio balcón finamente decorado. Sin embargo queda acá planteada una duda; ¿este balcón es original de fábrica, o fue agregado posteriormente por los talleres ferroviarios? ya que en el croquis de esta unidad confeccionado por el ferrocarril no figura el balcón. Un detalle interesante de este coche, son los protectores que poseen las puertas laterales para evitar que alguien caiga a las vías cuando el tren circula con alguna abierta. Se trata de dos barrales metálicos, similares a pasamanos, que descansan en molduras y que al ser girados sobre uno de sus extremos, descansan sobre otro soporte en el marco opuesto de la puerta, flanqueando así su abertura.
En cuanto al coche G 2, este vehículo posee un comedor privado para cinco comensales, y otro estilo Imperio, con capacidad para 32 personas, distribuidas en 8 mesas de 2 y 4 asientos, respectivamente. Ambos están recubiertos con madera de roble del país, con cortinados de seda verde con listas de oro y alfombras tipo Calchaquí. Incluye un bar estilo Adams, con mostrador en media luna de roble y tapa de mármol ónix de San Luis, color negro con vetas blancas.
Por último, el coche G3, está equipado con armarios para vajilla y menaje (platería, cristalería y porcelana). La vajilla de plata es de origen inglés, procedente de la fábrica “El Kinston”, con cristalería de Bacarat, y juegos de porcelana japonesa. Posee cocinas y hornos de metal enlozado, con todo el equipamiento completo de gastronomía. Cuenta también con 2 camarotes y cuatro camas cada uno, incluyendo su correspondiente toilette.
Las tres unidades tienen alumbrado y calefacción eléctrica Stone, con estufas distribuidas convenientemente, y baterías Niffe de 24 voltios. En ambos casos, cada uno de estos sistemas son alimentados por dínamos acoplados a uno de los ejes de cada bogie mediante un conjunto de poleas trapezoidales.
Pero lo realmente curioso es su sistema de freno automático doble, de aire comprimido Westinghouse, y de vacío tipo Vacum, contando a su vez con otro complementario manual de estacionamiento.
Sus bogies de tres ejes cada uno, fueron construidos por la conocida fábrica norteamericana de tranvías Brill, con sistema de suspensión primaria mediante espirales helicoidales, y secundaria a través de ballestas elípticas transversales. El sistema de rodamiento de los ejes es a fricción mediante lubricación por “estopada” con aceite, con cojinetes L. 1462 y L. 54.
Todos poseen bastidor metálico de hierro en “U” número 25, con aparatos de choque enganches automáticos tipo “Janney”.
Las tres unidades están carrozadas en madera, revestidas exteriormente con peteribí nacional, pulido, lustrado y barnizado, utilizándose en la parte exterior de los vestíbulos, madera de lapacho lustrada a muñeca.
En lo que respecta al tonelaje, el G1 pesa 47.600 kilogramos, el G2 45.700 y el G3 48.850. En materia de decoración, la parte inferior de las puertas laterales posee una “filigrana” con el dibujo decorativo de tallos con hojas de laurel, adorno confeccionado en varilla de bronce, aplicado sobre la madera, además de molduras en bajo relieve, también hechas en madera, con picaportes y cerraduras repujadas en bronce.
Inauguración y prestaciones
Siendo presidente de la Nación el Dr. Roque Sáenz Peña, realizó una visita a la ciudad de Tucumán en julio de 1912, oportunidad en la que procedió a efectuar la inauguración del convoy presidencial, utilizándolo en un corto viaje que realizó desde la ciudad hasta los cuarteles del Ejército Argentino, por vía estación Muñecas. Otras fuentes señalan que dicho viaje lo hizo el Vicepresidente de la Nación Dr. Victorino de la Plaza. Prácticamente sobre el final de 1913, el tren partió en su primer viaje de larga distancia recorriendo el Norte argentino, llevando a bordo al entonces ministro de obras públicas, Carlos Meyer Pellegrini.
En 1916, en el centenario de la declaración de la independencia argentina, el representante del gobierno Nacional destacado en Tucumán, Dr. Carlos Saavedra Lamas, utilizó el tren para realizar su viaje desde Retiro hacia la capital de la provincia.
Esta formación, también llevó a cabo otros periplos no menos importantes. Por ejemplo en 1918, condujo entre Retiro y Salta al interventor nacional, Dr. Giménez Zapiola. Ese mismo año, efectuó una gira por las provincias del Norte con el ministro del interior, Dr. Ramón Gómez y, posteriormente, una travesía por las provincias de Cuyo con el ministro de instrucción pública, Dr. José Salinas. Dos años más tarde, surcó los rieles entre Tucumán y Retiro, siendo exhibido en la ciudad de Buenos Aires.
Durante los años 1922, 1923 y 1924, efectuó viajes por el interior del país, a disposición del ministro de obras públicas Dr. Eufrasio Loza, el ministro de guerra, Gral. Agustín P. Justo y del Príncipe del Piamonte, respectivamente.
En 1931 la formación volvió a rodar, esa vez concretando varios viajes con el entonces presidente de la Nación, Gral. José Uriburu. Al año siguiente, el Gral. Agustín P. Justo usó el tren en diversas oportunidades y, recién en 1937, “el presidencial” circuló nuevamente, esta vez con Agustín P. Justo como presidente de la Nación.
En 1942 y 1943 otras giras por el interior del país movilizaron al tren; primero con el presidente de la Nación, Dr. Ramón Castillo, y luego con el siguiente presidente Gral. Pedro P. Ramírez.
En 1944 fue puesto nuevamente en movimiento, esta vez hacia las provincias de Cuyo, con el presidente de la Nación, Gral. Edelmiro Farrell. Al año siguiente, el entonces vicepresidente de la Nación, Coronel. Juan D. Perón, hizo su viaje a bordo del tren entre Retiro y Tucumán.
El presidente Arturo Illía también visitó el interior del país con el tren y, aproximadamente en 1968, siendo Canciller de Argentina Nicanor Costa Méndez, viajó a bordo del tren presidencial a la ciudad de Yacuiba, en la frontera con Bolivia, con motivo de la inauguración del “Ferrocarril al Mamoré”, entre Yauiba y Santa Cruz de la Sierra.
Final
Si bien la fecha de radiación oficial de este tren se produjo el 1 de julio de 1977, en 1982, lejos aún de la contienda electoral, el Dr. Raúl Alfonsín apoyó la reivindicación por la reapertura de los Talleres Tafí Viejo, cerrados en 1980 por el gobierno militar. En dicha ocasión, Alfonsín viajó a bordo del lujoso convoy durante casi una hora.
Finalmente, en 1987 con motivo de celebrarse los 100 años de La Fraternidad, sindicato que agrupa a los maquinistas ferroviarios y ferroportuarios, se realizó en la cochera de la estación Retiro de la entonces Línea Mitre de FA, una importante exposición de material tractivo y rodante, con varias locomotoras de vapor, vehículos reservados y presidenciales de trocha ancha y, por supuesto, el tren presidencial de trocha angosta, espléndidamente expuesto mostrando toda la vajilla y platería ubicada en su coche comedor, vajilla actualmente depositada en el museo de la Casa de Gobierno, en la ciudad de Buenos Aires.
Durante toda su vida útil, la cochera de esta formación fue el Depósito de Coches Boulogne, lugar en donde se hallaba bajo celosa custodia policial. En el año 2002 ciando el Dr. Alberto Duhalde fue presidente de la Nación, propició el traslado del tren presidencial a su actual emplazamiento de la quinta ubicada en la localidad bonaerense de San Vicente, lugar donde la formación está expuesta bajo un tinglado, luego de haber desempeñado muchos años de eficiente labor.
No sufrió daños
Luego de los desmanes acaecidos el 17 de octubre de 2006 en la quinta de San Vicente, con motivo del traslado de los restos del ex presidente Perón a su mausoleo, fuentes confiables indicaron que, a pesar de los lamentables daños que se registraron en el lugar durante la jornada, el tren presidencial no fue alcanzado por los manifestantes razón por la cual no se registraron desmanes en la histórica formación. Pese a lo desagradable que resultan los hechos ocurridos durante ese día, resultó un alivio para todos los que, al margen de la política, nos dedicamos a informar sobre el modo ferroviario.
Fuentes:Folletos de Ferrocarriles Argentinos – Información recopilada en el Museo Nacional Ferroviario – Departamento Material Remolcado del FGB – Folleto de la Quinta San Vicente – Comunicado Nº 144 de Ferrocarriles Argentinos - Libro de croquis de los coches presidenciales – Diario La Gaceta de Tucumán - Agradecimientos: A los Sres, Aníbal I. Elías y Luis O. Gutiérrez por los datos aportados.
Fotos: Marcelo (album Picassa)
Texto: Alejandro Moscaro
Para Plataforma 14 - Buenos Aires - Septiembre 2009
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