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Coches Fiat Materfer

Durante la década del 50, todo el material ferroviario que fue necesario para el transporte de pasajeros en Argentina, era importado, dado que la industria local todavía no se había iniciado en esa especialidad.

Fue recién en 1960 cuando Ferrocarriles Argentinos recibió el primer equipo de coches motores fabricados en el país. La empresa que tuvo a su cargo esa realización fue FIAT por medio de la Sociedad Material Ferroviario "Materfer". Esta empresa, instalada en la localidad de Ferreyra, provincia de Córdoba, estaba dando el puntapié inicial de lo que fue la industria ferroviaria para transporte de pasajeros mas importante de América Latina.

Las instalaciones de Materfer, tienen una superficie cubierta de 56.256 m². El recinto principal, donde se desarrolla la producción seriada, se caracteriza por las grandes grúas - puentes que sirven para el transporte de los voluminosos elementos que integran el material que allí se produce, incluso con capacidad suficiente (30 Tn) para trasladar coches completos.

Entre la moderna maquinaria de características especiales, se destacaba un equipo de electro fusión, de procedencia alemana, que se utilizaba para armar las grandes laminas de revestimiento de las estructuras ferroviarias que componen los costados y el techo de los coches.

Materfer empleaba la tecnología proveniente de su casa matriz ubicada en Turín, Italia, pero realizaba la mayoría de los trabajos con el aporte exclusivo de los técnicos que integraban su Gerencia de Ingeniería de Productos. Puedo incorporar a la producción, además, cualquiera de las tecnologías en uso en el mundo, tal como lo hizo con motivo de la fabricación de electrotrenes destinados a Chile.

No obstante, en lo que se refiere al material para Ferrocarriles Argentinos y para la mayor parte de las redes ferroviarias latinoamericanas, la tecnología es propia, por cuanto así lo exigen las características del medio, que requiere grados de confortabilidad diferentes de los que habitualmente se usan en Europa: muy largas distancias a recorrer, apreciable diversidad de climas, etcétera.

Es una obra de arquitectos ferroviarios ya que la fabricación de un coche de pasajeros equivale -salvando las distancias- a la construcción de una vivienda. Se necesitan pisos, revestimientos de paredes, artefactos sanitarios, cañerías para agua y calefacción, sistemas de ventilación, aire acondicionado, iluminación, etc.

La producción de Materfer había alcanzado una integración nacional el orden del 90%, lo cual significaba importantes volúmenes de compras a proveedores locales de materias primas y partes, tales como chapas de acero, cables eléctricos (los coches eléctricos llevan 40 kilómetros de cable por unidad), maderas, resortes, telas plastificadas, ruedas y ejes, equipos eléctricos, etc.

Tal como se menciono al principio, la producción es seriada, similar si se quiere comparar, a la construcción de automóviles. Se comienza con la construcción del chasis o bastidor, los cuales se montan sobre plataformas que son giratorias, lo que facilita la construcción dado que el operario que suelda las partes trabaja siempre sobre un mismo nivel, sin necesidad de complicadas maniobras y riesgos. Luego se agregan los esqueletos de lo que serán las paredes laterales, sobre los cuales se sueldan las láminas de acero que forman las paredes externas. Estas láminas son cerradas, es decir que no tienen las aberturas de las puertas y ventanillas. Recién después de instaladas, por medio de sopletes, se efectúan las respectivas aberturas. Similar operación se realiza con los extremos frontales del coche, aunque aquí la estructura es mucho más reforzada.

Una vez realizadas estas tareas, el coche pasa a otro sector donde se alisan las paredes evitando así que queden ondulaciones en los laterales. Esta tarea se realiza también por medio de sopletes. Es aquí donde las enormes grúas-puentes levantan los coches para transportarlos al sector siguiente, en donde se colocan os bogies. Luego el coche pasa al túnel de masillado y pintura, de avanzadas características, para después retornar y poder comenzar con las tareas de construcción interna de cada unidad. Es aquí donde intervienen verdaderos artesanos que instalan las paredes internas, preparan toda la instalación eléctrica, aire acondicionado, butacas, pisos, aislantes acústicos, baños, ventanillas, luces, accesorios, motores Diesel para generar energía de alimentación de cada unidad, etc.

Cabe acotar que a lo largo de toda la construcción, cada coche pasa por sucesivos controles, lo que asegura que el producto final sea de primera calidad.

Un punto importante; los bogies. Estos son fabricados por Materfer bajo distintas licencias, entre las cuales sobresalen los llamados Minden-Deutz que equipan a los coches furgones y primera clase entregados últimamente a los Ferrocarriles Argentinos.

Desde 1960 a la fecha, Materfer ha entregado el siguiente material ferroviario:

Coches de primera clase: para Ferrocarriles Argentinos con capacidad para 72 pasajeros sentados en asientos reclinables de 3 posiciones y giratorios, con instalaciones sanitarias, calefacción eléctrica y con ventanillas panorámicas de cristales dobles entre los cuales se incorpora una persiana regulable manualmente. Estas unidades también incluyen equipo reproductor a cassette con parlantes distribuidos en el salón y luces individuales para lectura. Fueron construidos también para los ferrocarriles de Chile y Cuba.

Coches de Clase Turista: para Ferrocarriles Argentinos, con amplia capacidad interior, que permiten el traslado de 103 pasajeros sentados, también can calefacción eléctrica e instalaciones sanitarias.
Coches dormitorios con aire acondicionado: que se construyen de 10 y de 12 camarotes para 2 personas cada uno, con guardarropas, lavatorio y maleteros. Para la travesía diurna las camas se transforman en sofás. Estas unidades están en uso en los Ferrocarriles Argentinos.
Coches restaurantes convencionales con aire acondicionado: que también están en uso en los Ferrocarriles Argentinos, con capacidad de hasta 48 comensales y amplio recinto de cocina construida totalmente en acero inoxidable.
Furgones para encomiendas y furgones postales: diseñados y entregados a los Ferrocarriles Argentinos y de Cuba, poseen recintos para el transporte de mercaderías de los pasajeros, y sector para la clasificación de envíos postales.
Coches Clase única para ser utilizados en los servicios locales. A diferencia de los demás estos tenían mas puertas de acceso ubicadas cerca del centro del coche. Vienen en 2 versiones: Clase única y Clase única con furgón. Fueron producidos para Argentina y Uruguay.

El F.C.T. 2593 (foto) fue modificado juntos a otros varios para poder prestar servicios en trenes generales de larga distancia.



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