Anécdota de Ibar Barcelo

AQUEL AÑORADO 703/704 QUE VENÍA DESDE BOLIVIA, PASABA POR SIMOCA Y LLEGABA A RETIRO

 

Glosario con palabras que se usan en la zona o de productos autoctonos
Patay: torta de harina de algarroba
Machadita: borrachita, embriagada
Coyuyo: grillo cantor de la siesta norteña
Zapata: pastilla de freno del tren, es de fundición de hierro
Bollo: pan cero con chicharrón
Empanadillas: empanada grande al horno rellena con dulce de harina o batata casero
Sulky: medio de transporte autóctono de la zona, tirado por un caballo
Materfer: coches vagones fabricados en la planta de material ferroviario de Córdoba.
 

 

Esta novela es para hacerlos tele transportar en aquellos tiempos.

Lo que quiero es hacerlos volar en la imaginación y el tiempo, si un tiempo ya ido. Hasta el año 93 las tardes y mediodías en Simoca eran cotidianas y monótonas con la pasada del tren 703/704 "El Directo" como decía mi querida vieja "Chela".

De esta manera cada lector se ira sumergiendo de a poco e impregnándose de olores, murmullos, ruidos, comentarios y que tendrá como telón de fondo una rica descripción geográfica y pintoresca.

Si, todo aquel clima que se vivenciaba minutos antes de la llegada del tren de pasajeros a la estación Simoca. Un pueblo preñao de mitos, leyendas, e historias populares de un pueblo arcaico, de postas de aquellos viajeros con mercancías en la época del Virreinato.

Lugar de fiestas en Domingos, de las ferias sabatinas como punto de encuentro de aquel paisano del campo con sombrero de alas anchas, camisa de vestir y poncho rojo color Guemes (rojo y negro) pitando un chala. El Sábado es el único día de sociabilizacion de aquel paisano, en la feria se habla de las noticias rurales de la zafra y la vida cotidiana del zafrero. Mientras tanto nunca debe faltar la mano tendida dispuesta a la invitación de algún trago acompañado de unas ricas empanadas al son de unas zambas y chacareras con guitarra acordeón y violín carpero. 

El viejo “Rosedal” de mi querido amigo  Lo Ledesma, donde se cantan preludios y zambas bajo el cielo estrellado, la luna machadita y sedienta siempre es testigo de algún romance cuando baja a tomar una copa de vino.

En las siestas calurosas que ni los coyuyos tienen ganas de cantar nos escapábamos con los changos a los arroyos y surgentes entre los cercos de sandia o en invierno a chupar caña de azúcar.

Que lindas las tardes de verano en la plaza!!! Acompañada de la música del cuarteto del recuerdo como Eduardo Gelfo y el Cuarteto Leo, Chunchulas, Trulala, Santamarina, La Mona , y Sebastián y Alberto Tosas que hasta hoy sigue de moda en todo Tucumán.

Pero la estación siempre ocupo un lugar privilegiado en aquel rincón de pasiones y sentimientos, fue el lugar donde el olor a oxido de las zapatas perfumo las camisas blancas de mi infancia confeccionadas con tanto sacrificio por mi querida vieja, y un poco de grasa de locomotora no venia mal para lustrar mis mocasines.

Y ahora si vamos a preparar todo para viajar, porque a las 17:50 hs si viene bien a horario cosa que no creo, tiene que pasar por Simoca y vamos a subirnos a viajar unos cuantos km. Tal vez llegaremos hasta Alta Córdoba, Villa Rosa  o Boulogne Sur Mer, no se pero nuestro destino final será Retiro.

Es temprano y ya carneamos 2 gallinas para freír, eso y unas cuantas milanesas será nuestros almuerzos y cenas a bordo del tren, igual llevamos mucho porque hay que convidarles a los compañeros de viaje y no sabemos cuanto de atraso trae y pasara. También cargamos 2 termos con gaseosas “Torasso” naranja (porque no existe envase descartable). En cajas de cartón envueltas en papel madera atadas con hilo piolin con su inscripción “Coronel Simoca-Retiro” llevamos quesos quesillos, patay, miel de caña, bollos y empanadillas. Y en otra caja un gallo pavón de gran porte que mi madre eligió para reproducir buena cría, también una bolsa de azúcar de 50 Kg. . Que tendrá su privilegio de ir en el furgón.

16 hs. –Mama- Ibar valla averiguar si viene bien o con atrasel tren.

Llegue a la estación con unos amigos a preguntar y no había ningún movimiento, pero me dijo el Jefe que todavía no había llegado a Tucumán.

17 hs. Mama esta intranquila y ella acostumbra a llegar 1 o 2 horas antes, porque mama es así.

  Nos vamos despidiendo de todos, no nos olvidamos nada, las valijas, cajas, todo.

“Don Lindor Chalin” nos lleva en sulky hasta la estación.

Llegamos medios mareados en ese sulky de antaño que parece una batidora y ya se hizo presente el infaltable “Kako Rivas” y algunos pasajeros esperando a lo largo de toda la estación.

Bajamos todo y nos ubicamos donde parara el coche 402 que nos toco.

-Mama- Ibar anda a decirle al auxiliar o al de encomiendas que venga a buscar la bolsa de azúcar así la lleva para que valla en el furgón de encomiendas.

Gente que va llegando acompañados de sus familiares y algunos que sacan boleto en el momento su suerte de comodidades será al azar, porque van sin numero de asiento.

El Jefe de estación Carlos Bazan pasa preguntando a los viajantes el numero de coche para ir ubicándonos  mas o menos donde va parar cada coche.

-Jefe de estación- Hace 10 minutos salio de Tucumán. Señora coche 502 al fondo, esos son clase turista. Señor por acá para el coche comedor, ¿que numero de coche tiene Usd Señor? 404 un poquito mas allá por la casa de Don Mansilla mas o menos.

-Mama- Mijo apenas pare yo subo con tu hermana y vos con tus amigos suban las cajas y valijas que yo las agarro, porque este para y sale echando chispa eh, no da tiempo a nada.

El auxiliar ya movió la palanca  y tiro el cable para bajar la señal de entrada. A los pocos minutos suena la campanilla del telégrafo y la campana, ya viene pasando Río Colorado, fa viene a las chapas!!!

-Ibar- Ma ya viene por Río Colorado.

-Mama- Si hijo no te vallas lejos.

Al rato ya se ve algo negro, y es la serpiente de acero.

-Ibar- Si ahí viene.

-Mama-No busquen el coche 402, subamos donde estemos mas cerca de cualquier puerta, después nos ubicamos, la cosa es estar arriba del tren.

Ya se visualiza su elevada campana en techo de la maquina.

-Ibar- Ma viene con la 9mil.

-Mama- Ah hijo!!! No importa la cosa que lleguemos bien a Retiro.

Un largo bocinazo de atención inmoviliza a todo el pueblo y moviliza a los viajantes en el anden. La maquina se mueve hacia los costados y a los saltos como si viniera a 200 Km./h y parecería que en cualquier momento descarrila. Entrando al anden pasa dándonos una bienvenida tapándonos de tierra con una gran polvareda que levanta. La locomotora es la 9717 viene muy sucia llena de aceite toda negra y chorreada de yerba mate debajo de la ventanilla del maquinista (se ve que golpean el mate ahí para cambiarle la yerba). De tan pesada que es pasa como castigando los pobres y aguantadores rieles del Belgrano. Su maquinista un viejo que se inicio con las vaporeras lleva su infaltable pañuelo al cuello y viene sacando el brazo con su aro de vía libre en mano para entregarle al auxiliar y recibir el mismo que le otorgara el permiso para pasar de estación a estación.

Pasa la maquina, los 2 vagones de carga cerrados con carga desde La Quiaca hasta Retiro (ojo, no es un mixto ni un carga con coche, es un tren de pasajeros) el furgón-encomiendas. Baja el guarda con su uniforme de verano color crema, y deja un sobre papel-madera en la oficina del Jefe que lo esta esperando.

¡Que olor a caña de azúcar quemada y a oxido que trae este tren! Por Dios!!!

Entre saludos y movimientos en la oficina de auxiliares el peón cargo todas las encomiendas que irán en el furgón. Son pocos los minutos que para en Simoca. Suena la campana, manos que saludan y brazos que se extienden, y el guarda hace sonar su silbato flameando su pañuelo verde y gritos como ¡Veni en Julio!. .Un largo bocinazo para aquellos que escaparon hacer una compra de bebidas, alguno seguro perderá el tren. Cruje la pereza a falta de grasa con un poco de oxido que ayuda y el típico tiron de gancho-mandíbula ayudado de una buena aplicación de puntos en el controler acelerador por parte de ese viejo maquinista de pocas pulgas por la impaciencia de jubilarse cuanto antes. Mientras sentimos el bramar del turbo de semejante fierro nuestros amigos corren a la par de la puerta despidiendose.  Buscamos nuestros asientos, nos sentamos, y mientras pasa la curva el color blanco rojo y azul de los coches materfer envuelve como una cinta engalanadora a aquel pueblo de ranchos bajos que fue el principado de mi infancia en veranos e inviernos.

Mientras viajamos ya nos recibieron con guitarras cantando chacareras, nunca falta una guitarra par endulzar el largo viaje, el traquetear reemplaza al bombo y siempre se cola algún coyuyo cantor que trae su violín de los montes por donde surca este tren. Mama ya nos enchufo de entrada las milanesa y esa gallina mas dura que un ladrillo, pero no viene mal para fortalecer nuestros dientes y mandíbulas. Por la ventanilla del frente como marcando una instancia, cruzamos un caminito de tierra y su “Pare, mire, escuche, cuidado con los trenes” de color amarillo y negro que todos los belgraneros conocemos, una vieja de pañuelo atado a la cabeza sacando pan del horno y una chinita barriendo el patio con una escoba de afata, la verdad con el marco de la ventanilla parece una pintura paisajista.

Pasamos Atahona y el Río Gastona,  Monteagudo y llegamos a La Madrid. La gente espera ansiosa para vender sus productos caseros, una vieja con un tendal de hijos al igual que la gallina con sus pollitos lleva un canasto tejido de palmeras ofreciendo quesillos y empanadillas y su chinita cardenales que sus hermanos lo trampearon,  otros agua caliente para el termo. Pero la cosa viene mal barajada, y hay problemas, esta el destacamento de la P.F.A.  A los que vienen de Bolivia o La Quiaca en clase turista los hacen bajar a todos y les confiscan sus mercancías impunemente con una buena garroteada al frente de sus hijos sin tener piedad de nada y no les importa si pierden el tren, en esta estación los bolivianos siempre son carne de cañón a los que venimos en clase primera no nos hacen nada además casi todos somos ferrucas.

Al llegar a Taco Ralo me dice mi mama mira ahí esta el tío Don Agustín Coronel (jefe de estacion), y si lo vi, estaba con el brazo contra la puerta y el auxiliar con su gorra sentado en la chata de encomiendas viendo pasar la despedida de otro tren mas. En Lavalle subieron dos rubiascon su mama que viajan hasta Boulogne y llevan una catita que como jaula tiene la envoltura de una damajuana de vino, y como nos hicimos amigos nuestros sanguches lo compartimos y también con su lorita.

Llegamos a Frías y también tenemos problemas de mas atraso, porque el personal de conducción que venia desde Tucumán trabajando tenia que dejar servicio en Frías y los quieren recargar hasta Recreo, cosa que le impide articularse para volver mañana trabajando en el otro tren hasta Tucumán. El problema fue superado luego de 1 hora, lo cual el personal de Tucumán siguió hasta Recreo tras llegar a un arreglo.

De esta manera seguimos y estamos yendo muy despacio por las salinas a 12km/h así será hasta Lucio V. Mansilla mientras vamos durmiendo, pero antes que nos despierte el de coche-comedor ofreciendo cafecafe nos despertara el maldito gallo que lleva mi mama en la caja.

Mi madre le golpea la caja para que deje de cantar pero todos los compañeros de viaje

A DEPERTAAAAAAAR.

Cuando pasaba este tren, yo solía esperarlo para vender gaseosas “Toraso”, y el mismo paraba muy poco tiempo, pero un día me confié tanto y muy mal que me subí a vender por arriba de un clase turista y me apuraban todos y me marearon que yo sin querer agarre la plata sin fijarme cuanto era, cuando estaba llegando a la puerta para bajar miro el billete y eran bolivianos, me volví a reclamarle y el tren salio, deci que me vio el jefe de estación que me conocía y el guarda lo hizo parar. Creo que mi madre nunca supo de esto, solo a mi padre se lo comente hace 3 años. jajajajaja
Con esta novela no quiero ser un poco tanguero ni melancólico, sino que fue invitarlos a viajar en este tren, mi tren.

Texto y foto: Ibar Barcelo

Plataforma 14 - Noviembre 2007 - Argentina

 

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